miércoles, 20 de febrero de 2008

El origen de esta historia

Es muy fácil, o se es guapo, o se tiene mucho dinero o se es gracioso. Como ya podrá deducir Yo, ni guapo ni adinerado, así que a buscar como ser divertido.

Cuando era niño la Sra. Gladis, una de las amigas de mi mamá que se reunían todos los miércoles, no a jugar canasta o a tomar el té, a hacer manualidades y artesanías varias y a poner morado a todo Dios, destacaba por tener siempre listo un comentario gracioso o una canción a juego con lo que se comentaba. Por supuesto era quien llamaba la atención de los asistentes activos o pasivos como yo, que después de llegar del cole y hacer las tareas las escuchaba entretenido esperando alguna de sus divertidas salidas.

Después de asistir algunos años a este especial ritual de amas de casa, decidí que yo también quería ser así y divertir a mis amigos.

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