Poco a poco fui tratando de recopilar en mi mente todo aquello que era evidente que era gracioso, para poder emplearlo después.
No podría decir que haya triunfado en la conquista de todos los públicos a los que me enfrenté, pero de seguro a mi esposa fue así como la enamore.
Ahora que vivo en otro país, como inmigrante que busca un mejor futuro y en el que las barrearas culturales son mas grandes de los que al abandonar mi patria me imaginé, procuro dejar una sonrisa en mis interlocutores, bien sea en la barra de un bar, en la taquilla del metro o en mi trabajo diario, donde sea.
No pretendo dar cátedra sobre este tema, sólo me gustaría dejar aclarar, explicar o simplemente dejar memoria de aquellas frases hechas, refranes y dichos que a diario uso.
Mañana la primera.
jueves, 21 de febrero de 2008
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